![]() Obra SOLEDAD Y ENSUEÑO DE ROBINSON CRUSOEVeinticinco años después
“Soledad y ensueño de Robinsón Crusoe” fue una de mis primeras obras: la segunda para ser exacto, y conoció una efímera carrera escénica: un par de funciones en la antigua RESAD, en la Plaza de la Opera; algún colegio mayor; la prisión femenina de Yeserías… Pero fue mucho más para todos: “Robinsón” estuvo en el mismo inicio de la trayectoria profesional de varios compañeros con los que aún mantengo relaciones de trabajo y amistad, especialmente con Ernesto Caballero, con quien luego compartiría tantos avatares teatrales y vitales hasta hoy mismo. Además, en “Robinsón” se encuentran, en estado embrionario, muchas de las preocupaciones y temas escénicos de mis obras posteriores. “Robinsón” fue, pues, el comienzo de muchas cosas para todos los que participamos en aquella aventura. Dieciséis años después “Robinsón” resucitaba en la sala Ensayo 100, bajo la dirección de Juan Manuel Joya, lo que me dio la ocasión de revisar el texto, que salió bastante cambiado tras la operación: los personajes ganaron, creo, profundidad y rigor, y un aura algo más ácida sirve hoy de contrapunto al humor espontáneo y gamberro que caracterizaba aquella primera versión, y todo va un poco más lejos. Y ahora, “Robinsón” vuelve a las andadas con la intención de producir un regocijo similar al de aquellas lejanas funciones, y para aglutinar de nuevo a un estupendo equipo, que se decide a plantar de nuevo ante ustedes la isla perdida donde Robinsón y Viernes se encuentran y desencuentran para provocar nuestra diversión y, quién sabe, nuestra reflexión. En esta ocasión, tendremos la ocasión de disfrutar de un Robinsón de lujo, Pepe Viyuela, que, secundado por el resto de la compañía, ha sabido imprimir al personaje un carácter insólito, en nueva y más contemporánea lectura del texto. Un texto cuyos temas y preguntas siguen siendo vigentes, 25 años después. Un abrazo, amigo espectador, y gracias por venir. Ignacio del Moral AutoresRepresentaciones
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