![]() Obra HUMORTALPaseamos por las calles, cruzamos la ciudad, intervenimos en el espacio público, el de todos. La gente mira y reacciona, les obligamos a posicionarse aunque sea por indiferencia (¿a quién deja indiferente un ataúd?).
Unos ríen, otros nos acompañan, muchos quieren inmortalizar el momento con una foto – ellos también saldrán -, gente que sigue el juego y nos da el pésame… Cómo no, siempre hay quien te muestra su rechazo, y es que con la muerte no se juega. De vez en cuando, un osado transeúnte decide ser embalsamado por unos instantes, finalizando así nuestra búsqueda y ganándose el aplauso del público que, siempre que ven a los enterradores, no pueden evitar formar un corro, observar y reír. AutoresRepresentaciones
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