![]() Obra LOS NIÑOS PERDIDOSSe cumplen ahora treinta años de la muerte de Franco. Treinta años en los que, en aras de la “reconciliación”, se ha hablado muy poco o casi nada de lo sucedido en nuestra posguerra. Y ya va siendo hora. Muchos de los españoles más jóvenes desconocen absolutamente lo sucedido en aquellos años, muchos de los españoles más viejos se han esforzado en intentar olvidar... Y aquí llegamos nosotros, los nietos de los que vivieron y murieron en la guerra, los hijos de los niños perdidos en cárceles, trenes o albergues religiosos y del Auxilio Social, los hijos de los niños que se criaron entre olor a tiza y a hábito rancio, niños criados entre monjas, entre uniformes azules y boinas rojas, entre las fotos de los mártires de la cruzada, entre el “Perdona a tu pueblo” y las “Glorias Imperiales”, entre “arribas” y “presentes”, impasible el ademán, rompiendo una capa de hielo para lavarse la cara, criados con sopa de alpiste y algarrobas... criados entre hambre, frío, miseria y miedo.
Aquí llegamos nosotros, los que no hemos vivido, ni por asomo, aquellos tiempos, pero que hemos escuchado comentarios a media voz mientras mojábamos la galleta María en el Colacao; que no entendíamos bien por qué el abuelo había estado preso, ni por qué la abuela, cada vez que no queríamos terminarnos las lentejas nos decía: “una guerra os hacía falta”. Nosotros, para los que el relato de un bombardeo era tan familiar como el “Un, dos, tres”, y el recuerdo del hambre, tan cotidiano, que ya no le hacíamos ni caso. Confusos, sin entender cómo papá, tan laico él, se sabe todo el cancionero católico, ni por qué mamá estuvo encerrada en aquel sitio de monjas tantos años.... Y uno se hace mayor y se pregunta, y pregunta a su alrededor, y vuelve a preguntar, porque las respuestas que obtiene no le convencen para nada. Y aquí estamos nosotros ya mayores, algunos ya padres... y nos preguntamos, y nos revolvemos, y nos cabreamos porque no nos lo han contado y queremos saber. AutoresRepresentaciones
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