VOCES CONTRA LA BARBARIE

Obra

VOCES CONTRA LA BARBARIE

Ante un acontecimiento de las magnitudes de los atentados del once de Marzo nadie se queda impasible; no obstante las reacciones son totalmente personales y pueden diferir diametralmente de un individuo a otro. Quizá por ello la única forma de afrontar con sentido este trabajo sea precisamente la de dejar que diferentes voces, elegidas por su calidad como dramaturgos, no por su naturaleza humana, escriban libremente sobre ello.

El resultado no puede sino aproximarse a las emociones de gran parte del público. De hecho así lo confirma la disparidad que existe entre estos siete textos, tanto los temas escogidos como sus tratamientos. Los primeros recogen desde el presagio del desastre al alivio del descanso, la lucha por la vida, la tragedia de la pérdida y sobre todo, al momento anhelado de la esperanza. Los segundos oscilan entre la cruda realidad de un texto naturista a la sublimación del duelo en una fantasía mitológica.

Despedida de Raúl Hernández, y Entrevías de Yolanda Pallín, viene a ponernos frente a la hipotética realidad de quienes cometieron los atentados, el primero nos sugiere la convivencia que muchos de nosotros pudimos llevar con ellos antes del desastre mientras que el segundo le brinda a un posible suicida la oportunidad de la reflexión y el arrepentimiento que no aprovechó.

Once de Marzo, de Laia Ripoll, nos enfrenta a la pérdida de un ser querido. Probablemente el más crudo de los textos, dejó a la autora con necesidad de dar paso a la esperanza. De ahí surge Clari, que junto a Oxígneo, de Yolanda Dorado, intenta dibujar un futuro luminoso superando los traumas físicos y psíquicos que trajo la barbarie. Para ello un toque de humor hace asomar una sonrisa a una cara que no olvida el horror, la de los personajes.

Pero si hay una frase fundamental en la superación de un duelo, esa es la aceptación de la pérdida. El Muerto y el Mar, de Julio Salvatierra, nos enfrenta a la realidad de la muerte poetizada. Recurriendo al mito clásico de la barca de Caronte, el autor aprovecha un guiño para recordarle a todo el mundo que en la tragedia no debería haber lugar para la demagogia, pero nos recuerda que no son los muertos los que sufren, sino los vivos, importante asumir esto; que descansen en paz para poder empezar a descansar nosotros.

Así pues, si bien la naturaleza del individuo-autor se muestra dispar en los textos que escribe, la naturaleza del individuo-ser humano se muestra unánime al enfrentarse a los hechos acontecidos con anhelo de superación, unánime en su revelación contra la impotencia, unánime en el respeto a los afectados, y es ahí, en su humanidad, donde los textos cobran unidad.

Autores

Representaciones

  • XIII Muestra 20/11/2005 TEATRO ARNICHES
    Compañía: DANTE
    Duración: 70 minutos

    Director: ADOLFO SIMÓN

    Actores:

    MARÍA CASTILLO, ISAAC CUENDE, TATIANA C. ANDRADA, MANUEL GARCÍA, CHUS CASTRILLO

    Ficha Técnica:

    Proyecto:  Dante. Sobre una idea original de Adolfo Simón
    Textos:  Yolanda Pallín, Raúl Hernández Garrido, Laia Ripoll, Julio Salvatierra, Yolanda Dorado
    Composición Musical:  “El bosque de los ausentes” interpretada al violonchelo, Antón García Abril y Asier Polo
    Vestuario y figurines:  María Luisa Engel
    Diseño y realización del traje de Clitemnestra:  Lorenzo Caprile
    Escenografía e iluminación:  Juan Sanz, Miguel Ángel Coso
    Construcción escenográfica:  Talleres TAMAL, S.C., Antigua Escena
    Construcción elemento escénico:  Luis Castilla
    Diseño del cartel:  Juan Genovés
    Telón escénico:  Lucía Gironés
    Bocetos escenográficos:  Christian Caillet
    Grafismo:  Antonio Ibáñez
    Espacio sonoro:  SGAE y Radio Círculo (Grabaciones), Zinkia (Montaje), Wildtrack (Efectos)
    Fotografía:  Pablo González, Guillermo Ruiz
    Montaje audiovisual:  Paula Segura
    Jefe técnico:  Rafa Ortega
    Producción:  Pedro Juan Gironés
    Ayudante de dirección:  Milagro Lalli

    Resumen:

    “Los muertos no volverán a caminar pero los vivos hemos de seguir andando”.
    Un homenaje a las víctimas del 11-M, para hacer justicia en la memoria de un pueblo maltratado de forma terrible.