LA BELLE CUISINE

Obra

LA BELLE CUISINE

La cocina.

Llegan los cocineros y camareros. Se inicia el trabajo (que no es poco). Llega el jefe: primera arenga. Todo muy cotidiano: la torpeza de algunos, la muerte de una gallina, la parada para comer.....Pero ¿y los clientes? Empieza el lío. Nueva arenga del jefe. Peleas. Nada funciona, todo es un caos. Menos mal que llega la noche.....

Así es La cocina, un sitio de paso hacia algún otro lugar, del comedor a los fogones, o viceversa. Durante los momentos de gran actividad se convierte en un especial manicomio a apresuramientos, confusiones y percances fortuitos. Las puertas se abren y se cierran, todo es un entrar y salir (o quedarse), aparecer, desaparecer, buscar, hallar, mirar (mirarse), sin tiempo para conocer al otro. La vida se hace y se deshace cada día.

Esta manera de entender el mundo, este ritmo para entender el mundo, ha tomado cuerpo en unos personajes de hiperrealismo tierno y grotesco: zapatos grandes, gafas de miope, feos de diente de liebre y andar renqueante.... Los “habitantes” de La cocina conocen bien su guión, pero a menudo se equivocan. Alguien les colocó ahí hace años para que formasen parte de un todo, aunque no pueden ser más distintos unos de otros. Ninguna emoción es posible largo rato. A veces, si acaso, un destello, una ráfaga de carácter. Las amistades y enemistades se olvidan pronto. Apátridas solitarios de edad inverosímil, autistas por profesión y artistas solícitos en sus quehaceres, la cocina engulló hace tiempo sus corazones (y sin embargo hay amor y hay cuchillos afilados). El jefe odia al chef, despistado borrachín de pataje abierto que disfruta de su mundo solitario y es el amor platónico de la mujer de la limpieza, que a su vez es odiada por la camarera bajo la escrutadora mirada del camarero servil, chivato, seco y estirado. El pinche, por su parte, juega a todas las bandas. Pero, ¿Quién cocina en esta cocina? Es algo que todavía no sabemos (La duda está sembrada).

Quince años y doce espectáculos después, Teatro del Velador vuelve al lenguaje primigenio que conformó su estilo y que define su inconfundible modo de hacer. La búsqueda de lo cómico, de forma clara, nos lleva en esta ocasión a un mundo pleno de absurda cotidianeidad. Muchos serán los llamados a esta mesa.

Autores

Representaciones

  • XIII Muestra 16/11/2005 AULA DE CULTURA CAM
    Compañía: TEATRO DEL VELADOR
    Duración: 60 minutos

    Director: JUAN DOLORES CABALLERO

    Actores:

    BENITO CORDERO, CHEMA DEL BARCO, EVA RUBIO, JUANJO MACÍAS, LUIS RUIZ-MEDINA, MOUSTAPHA BAJAD, REBECA TORRES

    Ficha Técnica:

    Un pinche:  Benito Cordero
    El chef:  Chema del barco
    La que limpia:  Eva Rubio
    La mujer:  Juanjo Macías
    El jefe:  Luis Ruiz-Medina
    Un camarero:  Moustapha Bajad
    La camarera:  Rebeca Torres

    Equipo técnico:  Antonio Valiente, Ana Yacobi
    Música:  Inmaculada Almendral
    Violín:  Bruno Axel
    Piano:  Inmaculada Almendral
    Grabación:  Sonora Record
    Diseño de escenografía:  Ana Jara
    Diseño de vestuario:  May Canto
    Diseño de iluminación:  Antonio Valiente
    Diseño Gráfico:  Manolo Cuervo
    Producción:  Pedro Domínguez

    Resumen:

    Llegan los cocineros y camareros. Se inicia el trabajo. Llega el jefe. Todo muy cotidiano: la torpeza de algunos, la muerte de una gallina, la parada para comer…
    Pero, ¿y los clientes?