![]() Obra NI SOMBRA DE LO QUE FUIMOSTodavía da vueltas el Carrusel. Aunque como música sólo tenga el crujir del moho, el rechinar de la herradumbre, como una voz agotada que nos hable de la soledad y el abandono. Ahí quedó el viejo Carrusel, entre el sepia del daguerrotipo y lo renegrido de las intemperies. Y girando con él, en este triste remolino de la memoria, estos destinos: errabundos y levantiscos, anónimos quijotes en mundo que se desvanece. Tienen la edad imprecisa de quienes hoyaron todos los caminos, saben de oscuridades y extravíos. Y siempre dudan, si seguir para delante o si volverse, si partir ahora o si esperar. Porque para alguna parte hay que echar, en este tránsito, en estas vueltas por el reloj del mundo, rueda aciaga de la fortuna, veleta enloquecida, en la que giramos siempre, Carrusel de esperanzas y fracasos, buscando entre las sombras que pasan fugaces una cara conocida, alguien de quien ya olvidamos el nombre.
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