![]() Obra EL VENENO DEL TEATROEn la obra el discurso teórico se desarrolla de modo armónico. Escrita originariamente como un “diálogo ilustrado”. –no en balde transcurre en el París de los años anteriores a la revolución francesa- pronto abandona, de la mano de sus personajes, el plano de la especulación teórica para entrar en el de la práctica del juego dramático. ¿Solo juego?. Los conceptos de ficción y realidad que manejan la actriz y el marqués se muestran en conflicto a los pocos minutos de comenzar la obra, y a medida que ésta progresa son puestos en cuestión una y otra vez como instrumentos de conocimiento, como métodos de limitación de una realidad objetiva –si es que tal realidad objetiva existe-, para acabar negando cualquier posibilidad de comprensión de la misma realidad y, por ende, de reproducción de todos y cada uno de los métodos de análisis utilizados. Jamás puede llegar a saberse si el experimento ha tenido éxito; ni tan siquiera si el experimento se realizó alguna vez.
La muerte sería, pues, como dice uno de los personajes, la única realidad segura. A convertir en acto esa potencialidad contenida en el discurso dramático se apresuraría el autor, fascinado, si esa posibilidad no le fuera negada por otras convenciones, que son precisamente las que rigen la escena. Hay un punto en el que el autor, como su personaje, deben detenerse. Justo aquel en el que el veneno que se han administrado ambos comienza a manifestar, de forma, inapelable, sus efectos. Rodolf Sirera El teatro tiene que ser sentimiento, emoción…” AutoresRepresentaciones
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