OBJETOS PERDIDOS

Obra

OBJETOS PERDIDOS

Estaba yo en un Burger King de Londres haciendo cola para una hamburguesa de chili que no hay en España cuando me dio por pensar en el Episodio I de la Guerra de las Galaxias. Luego me fui a duchar y se me ocurrió “Objetos Perdidos”. Tengo una camiseta de aquel viaje que me costó 10 pounds en el mercadillo donde estaban los cines. Una camiseta muy cool, como de gay de Fuencarral. Me encontraba de muy buen humor en aquellos días y me reía mucho con mi novia. Ja, já, já, já, já, já, já, já, já. Lo que más ilusión me hizo fue poder ver “La Amenaza Fantasma” antes que el resto de los españoles. Echo de menos el chili con carne pero, a pesar de saber que me encantaba esa hamburguesa no puedo rememorar su sabor, sólo recuerdo con asombrosa nitidez los enormes displays de “Jar Jar Binks”, la espada láser de Obi Wan Kenobi y los vasos de papel de la princesa Amidala. Salí de la ducha muy locuaz hablando por los codos sobre la idea que se me acababa de ocurrir. No es que me pareciera muy original porque está más vista que las pesetas, ya lo veréis, pero había una italiana en casa que nunca sonreía y que se llamaba Morena. Los italianos viven en un país-museo rodeados de ruinas y sometidos a un pasado esplendor recreado sólo por la ingente industria del souvenir.
Como son los habitantes de un inmenso parque temático del arte y además, tienen mucho trato con turistas de todo el mundo, enseguida te cazan copiando a Rafael. Por eso, para impresionar a la italiana, tuve que esforzarme mucho a la hora de contarles “Objetos Perdidos” a mis compañeras de piso, incluida mi novia, que nunca me había visto tan erudito. Les expliqué que si yo que sé de una revisión posmoderna de “El Ángel Exterminador” en la cultura neoliberal con ecos del Estragón de Beckett y pinceladas de Charlie Rivel. La italiana me dijo que eso ya lo había hecho Piero de la Francesca, que sus pinturas expresan la cosificación del ser humano como nadie, que el resto son imitaciones. Le dije que cojonudo, que gracias por la referencia, que pensaba meterla en el programa de algún festival de autores contemporáneos, que eso quedaba de puta madre en el mundillo de la farándula porque el Teatro, al contrario que la piel, se valora más si está arrugado, como Piero de la Francesca. Morena nunca sonrió. Y eso es lo que más me duele. No sé por qué, pero siempre me la imaginaba azotada por el novio de su mejor amiga en un decadente garito de Bruselas. Gracias a Olga Margallo, a Macarena Hernández y a Gabriela Olcoz, que sí sonrieron cuando les conté de qué iba lo que vais a ver, mi autoestima impulsó mi voluntad para escribir este alegato cómico contra el inmovilismo. Una obra en la que se sintetiza mi amor-odio por el teatro, un arte inmóvil, a su pesar. Espero que os guste más que “La Amenaza Fantasma” (yo la vi dos veces).

Autores

Representaciones

  • X Muestra 17/11/2002 CENTRO SOCIAL «GASTÓN CASTELLÓ»
    Compañía: UROC TEATRO
    Duración: 90 m.

    Director: PETRA MARTÍNEZ

    Actores:

    Bolso: Olga Margallo
    Maleta: Pepa Zaragoza
    Maletín: Chani Martín
    Mochila: Iván Villanueva
    Encargado: Antonio Muñoz

    Ficha Técnica:

    Supervisión de Producción: Juan Margallo
    Jefe de Producción: Manuel Heredia
    Dirección Audiovisuales: Instituto de la Comedia
    Diseño de Iluminación: Rafael Catalina
    Maquinista: Carlos M. Fernández
    Diseño y Realización Escenografía: Richard Cenier
    Diseño de Vestuario y Atrezzo: Lola Trives
    Realización de Vestuario: Nines Gómez y Eva Cordero
    Música Original: Mariano Marín
    Diseño Cartel: Celipe
    Diseño Gráfico: Circus Media
    Diseño y realización escalera: Francisco Rubio Ortiz
    Administración: Esther Escudero
    Ayudante dirección: Manolo Mata

    En agradecimientos a Teatro Impar y Javier Veiga.

    Resumen:

    ¿Nunca se le ha perdido algo lo suficientemente valioso como para quemar el último cartucho llamando a las puertas de un Almacén de Objetos Perdidos?
    ¿Qué ocurre en un almacén de Objetos Perdidos cuando cierra sus puertas?