SI UN DÍA ME OLVIDARAS

Obra

SI UN DÍA ME OLVIDARAS

Premio Borne 2000

No nos interesa la arqueología. No buscamos la reconstrucción o la actualización del pasado. Denunciamos eso que se está llamando “Teatro de la memoria”, que esperamos sólo sea una moda pasajera. Lo importante es la urgencia, el hoy para el mañana. Dar la cara. Jugar a la Historia puede que esté bien para los fascículos de los dominicales.
Tampoco el mito es para nosotros algo respetable, ni mucho menos sagrado. Hoy en día, nada heredado es sagrado. En cambio, el hombre, con su dolor, con sus alegrías, sus grandezas, sus miserias. Su maravillosa mezquindad. Todo lo humano nos es sagrado. Nacemos, nos relacionamos, morimos. No hay hitos más importantes que estos.
Los personajes luchan en su destrucción, y en esa agonía rebelde nos sorprenden con una vida real. Son Restos. Lo poco que nos queda ya. Somos nosotros, personas de carne y hueso, sobreviviendo día a día.
Los seres que aquí llamamos Electra, Oreste, Pílades, no se justifican por sus nombres. Son sus angustias, sus deseos, sus temores, lo que les hace vivir, lo que les mantiene en pie. Creo que existen por encima de su supuesto autor, por encima de la referencia a tópicos culturales, a “mitos”. Son reales. Yo sólo he plasmado en papel, con mucho respeto, las vidas que ellos sufren.
Oreste nos habla. ¿Seremos capaces de oír el latido de su corazón, sobrecogido por lo que le exige el fantasma?:
Da un paso y muéstrate.
Por lo menos, habla.
No me das miedo. Puedo mirarte a la cara. Sal de ahí.
No creas que te será fácil habitar mis pesadillas.
(Ya están demasiado pobladas.)
Aunque en lugar de manos el metal te dé garras.
Aunque tu voz tenga el silbido de alas de insectos.
Aunque tu aliento sea dulce y abominable, y en tus ojos reconozca
un amor tan grande que comprendo sería capaz de
devorarme,
de la cabeza a los pies.
Quiero que te vayas.
Quiero que nunca más vuelvas a molestarme.
Desearía que nunca hubieras existido.
Pero ya no podría soportar vivir sin ti.
Sé que arrancaste de vientres condenados
- sin ninguna piedad, con la meticulosa crueldad de
un buen jardinero-
a más de un recién nacido estremecido por el frío,
llorando en vano,
apartado del calor de su madre,
porque a su madre estaba juzgado que
todo el calor le iba a ser arrebatado.
Por eso deja mis pesadillas, abandónalas a ese
grito desesperado,
a ese llanto ignorante
porque tú, tu pecado y mi gran culpa
ya viven mis días.
Te quiero.
RAÚL HERNÁNDEZ GARRIDO

Autores

Representaciones

  • IX Muestra 18/11/2001 TEATRO ARNICHES
    Compañía: TEATRO DEL ASTILLERO/CENTAURO TEATRO
    Duración: 90

    Director: Carlos Rodríguez

    Actores:

    Vicent Gavara (Oreste)
    Paca Lorite (Electra)
    Carlos Ibarra (Pílades)

    Ficha Técnica:

    Espacio sonoro: Eduardo Vasco
    Diseño de Iluminación: Antonio López-Dávila
    Escenografía y vestuario: Alicia E. Blas, Sebastián Vogler
    Diseño Gráfico: Gustavo Pecoraro
    Directora de producción: Menchu Peña (Menchosa-Teatro)
    UNA COPRODUCCIÓN TEATRO DEL ASTILLERO-CENTAURO TEATRO

    Resumen:

    La mujer busca a un posible “hermano”.
    Los dos hombres- hermanos- son hijos de personas ligadas a las operaciones de una dictadura especialmente sangrienta.
    Uno es hijo biológico. El otro, niño desaparecido nacido en cautividad.
    Los hermanos cambian sus historias.
    La mujer encontrará en su enemigo el “hermano” que tanto ha buscado.