LOS MOTIVOS DE ANSELMO FUENTES

Obra

LOS MOTIVOS DE ANSELMO FUENTES

Premio Calderón de la Barca, 1996

EL QUE ESTE LIBRE DE CULPA...
 Los motivos de Anselmo Fuentes.
 O tal vez, por qué no, la ausencia de motivos.
 O tal vez, precisamente, la imposibilidad de encontrar los porqués de tantas cosas: los motivos de cada una de nuestras sabias decisiones, o de cada uno de nuestros movimientos fallidos, o...
 De nuestras mentiras.
 Cuando no controlamos la realidad tendemos a crear realidades alternativas. Mentimos. A nuestros amigos íntimos, a nuestra santa madre. Mentimos en las reuniones de trabajo y mentimos a la portera. Mentimos a, y en, los medios de comunicación. El sistema nos lo pide a gritos. Cuanto más grande es nuestra responsabilidad mayores son nuestras mentiras.
 No les daré más datos. Los periódicos están llenos de ejemplos.
 Mentimos y terminamos por creer nuestras propias mentiras. Así podemos vivir. Así creemos vivir.
 Aunque tal vez un día ese edificio de sólidas convicciones se resquebraja. Y entonces cualquier barra de cualquier bar de mala muerte podría devolvernos el tiempo perdido, la inocencia ya olvidada. Claro. Entonces aquel camarero, aquel hombre, podría ser el responsable de nuestra desgracia. Sí, fue él, él tuvo la culpa. Sí, él es el motivo. Mi culpa es suya. Sí. Él pagará por “eso”.
 Él tiene que pagar.
 Anselmo Fuentes siempre tiene un motivo: los motivos que los demás no tienen, los motivos que mueven las cosas y que la gente corriente trata de encontrar. Por eso, un día cualquiera, un día del que no tenemos constancia, Anselmo Fuentes descubre dónde empezó la rabia que ha hecho “eso”, que le ha convertido en el hombre que es. Y busca ese bar. Y encuentra al hombre. Y hace lo que tiene que hacer.
 Él siempre tiene un motivo.
 Yo no sé cuáles son los motivos que mueven las cosas, ni quién tiene la culpa. No sé porqué tantos maridos españoles están últimamente culpando a sus esposas a golpe de cerilla y gasolina. No sé porqué una pareja de toxicómanos se arroja al vacío desde el acueducto de Segovia. No sé porqué un hombre que lo tiene todo desaparece de su casa y empieza a andar. ¿La creciente deshumanización? ¿La insatisfacción del mundo virtual? ¿Internet, que parece tener la culpa de todo? ¿Quién le pone el cascabel al gato de la violencia y la degradación? La prensa, las tertulias de la radio, los astrólogos... Las mentiras que nos contamos los unos a los otros y que terminamos por creer. Que necesitamos creer para ordenar el mundo.
 Anselmo Fuentes y el camarero de esta historia mienten. Son unos personajes cínicos muy hijos de su tiempo. Ya saben, tipos violentos que participan del final del milenio, del pensamiento único y de todas esas monsergas mediáticas. Mienten para entretenerse, o para hacer averiguaciones, o para sobrevivir, o... pero no les diremos cuánto ni cuándo lo hacen.
 ¿Debe el teatro ordenar el mundo? Todos lo intentamos, o al menos sentimos esa tentación. Y el que esté libre de culpa...
Yolanda Pallín

Autores

Representaciones

  • VI Muestra 19/11/1998 AULA DE CULTURA CAM
    Compañía: NOVIEMBRE CÍA. DE TEATRO

    Director: EDUARDO VASCO

    Actores:

    JOSÉ LUIS SANTOS, FRANCISCO ROJAS

    Ficha Técnica:

    Escenografía y Vestuario JOSÉ LUIS RAYMOND
    Diseño de Iluminación MIGUEL ANGEL CAMACHO
    Producción Ejecutiva MIGUEL ANGEL ALCÁNTARA
    Ayudante de Dirección AGUSTINA ARAGÓN
    Ayudante de Escenografía ELISA SANZ
    Realización de Escenografía TARLATANA-LA LAGARTA
    Fotografía LUIS DAVILLA
    Diseño Gráfico MILLÁN DE MIGUEL

    Coproducción 
    CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL
    MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CULTURA
    Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música
    COMUNIDAD DE MADRID CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN Y CULTURA
    Centro de Estudios y Actividades Culturales
    TEATRO SALÓN CERVANTES Alcala de Henares
    TEATRO JUAN BRAVO Diputación Provincial de Segovia
    YACER TEATRO

    Resumen:

    Un tipo entra en un bar a altas horas de la noche con una funda de trompeta en la mano. Su aspecto desaliñado despierta las suspicacias del camarero, que aún así le permite tomar algo. Ambos personajes inician una conversación en espiral que abre puertas en sus vidas largo tiempo cerradas y que deja entrever las huellas de un probable aunque imposible pasado común. En estos tiempos hay cosas que solo la violencia en su estado puro soluciona.