![]() Obra REY NEGROSiempre es difícil para un autor escribir acerca de su propia obra; más, silo que se escribe tiene por objeto ser leído en los ociosos instantes previos a la representación. En realidad, lo suyo sería no decir nada; dejarla explicarse y defenderse por sí misma en su propio terreno, que es el escenario.
Y sin embargo, uno siente, en este para él tenso momento, la necesidad de cuchichear al oído de cada espectador un sinfín de explicaciones, justificaciones, claves que le ayuden a comprender mejor lo que se quiso decir; lo que a lo mejor no le llega convenientemente... Pero ya es tarde: ¿qué puedo decirte, espectador; a estas alturas, que pueda influir en tu ánimo a la hora de juzgar lo que vas a ver? Si estuviéramos a solas y me preguntaras acerca del texto: cómo lo escribí, por qué, cuándo, para qué... te respondería extensamente, y te contaría que la historia que vas a ver está basada en un personaje real, el exiliado rey de Ruanda, de cuya increíble circunstancia tuve noticia en las páginas de un periódico. En realidad, la parte más increíble de la obra es la que más se ajusta a la realidad. La peripecia del personaje y su triste final pertenecen ya al terreno de la ficción. Y en cuanto a mi aspiración... tal vez la única que tengo es que el espectador sienta al ver y oírla obra lo mismo que yo al escribirla: una enorme compasión por las criaturas que pululan por la escena, ya que todas ellas, creo, la merecen, aunque no la pidan. Son seres que se debaten, sufren y se hacen daño, unos inocentes, otros no tanto, en una guerra sin final y sin objetivos que tiene lugar en ese lugar; tan aterradoramente próximo, donde el tejido de nuestra civilización se deshilacha y ser transforma en eso que llaman el Cuarto Mundo. Y, como otras veces, te confesaré que, tras el genuino dolor que la escritura de este texto me produjo, me siento perplejo y vagamente culpable por las satisfacciones que después me ha deparado; por la favorable opinión de quienes la leyeron, especialmente los componentes del Consejo de Lectura del CDN, que tuvieron a bien elegirla para su puesta en escena; y después por el generoso entusiasmo que han mostrado todos cuantos han intervenido en su montaje. Como artífices que todos ellos (director, actores, escenógrafo, técnicos) son de este sueño, no puedo sino darles las gracias. Ignacio Del Moral AutoresRepresentaciones
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