![]() Obra EL ALMA DE LOS OBJETOSYa se lo advirtió el cura a K en El proceso: "No hay que creer que todo sea verdad" sino que "hay que creer que todo es necesario". A partir de esa premisa, K concluye: "Una opinión desoladora. La mentira se convierte en el orden universal". Si algo quería mostrar El alma de los objetos, por lo menos al principio, era que la mentira del mercado libre (del capitalismo salvaje) se convierte en la ley implacable del orden universal. Y todo a partir de dos vendedores furiosos.
En el artículo Los prisioneros, Eduardo Galeano dice que "el poder está en guerra contra los pobres que genera" y que "se castiga abajo lo que se aplaude arriba. El robo chico es delito contra la propiedad, el robo en gran escala es derecho de los propietarios: uno es asunto del Código penal, el otro pertenece a la órbita de la iniciativa privada. El poder; que elogia al trabajo y a los trabajadores en sus discursos, pero los maldice en sus actos, sin pudor alguno recompensa la deshonestidad y la falta de escrúpulos. La respetable tarea tiene por cómplices a los grandes medios de comunicación, que mienten callando casi tanto como mienten diciendo". Y de esa guerra, y de esos dobles raseros, y de esas mentiras, también quería tratar El alma de los objetos. Nosotros no sabemos qué teatro necesita esta época. Lo más probable es que no necesite ninguno. Por eso sabemos muy bien que hacer teatro es un acto político. Como dice John Berger en Puerca tierra: "Toda música trata de la supervivencia; se dirige a los supervivientes". Tal vez el teatro se dirija a ellos. AutoresRepresentaciones
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