MALSUEÑO

Obra

MALSUEÑO

Premio Rojas Zorrilla 1996

 Malsueño es una comedia negra, un texto que -desde la media sonrisa- pretende llegar a todo tipo de público para contarles una historia que tiene que ver mucho con ellos; una historia de David y Goliat, una historia en la que el protagonista es todo hijo de vecino, frágil, vulnerable, enfrentado a la maquinaria del poder, más allá de la política y otros vectores fácticos, la máquina que mueve realmente los hilos del mundo, hace y deshace, crea y destruye según sus intereses: LOS BANCOS.

 Nos hemos acostumbrado a ese tipo de monstruos, los aceptamos, les entregamos nuestro dinero, dejamos que nos hipotequen de por vida y a cambio ellos patrocinan las retransmisiones de fútbol y los viajes a la Antártida. Nos resignamos con ese odio latente, sumiso, casi familiar. Y es que LOS BANCOS forman parte, tristemente de nuestro paisaje doméstico.

 Casi como los cipreses y las letrinas.

 Qué le vamos a hacer.

 Pues, por ejemplo, escribir y llevar al escenario este Malsueño, donde cinco personajes, casualmente unidos por una avería en un montacargas, dicen lo que todos pensamos, conscientes de que están -ESTAMOS- condenados a eso, a ser algo así como los mosquitos que intentan incordiar a un elefante.

 A la espera, siempre con una sonrisa, del abismo.

Autores

Representaciones

  • VII Muestra 28/11/1999 TEATRO PRINCIPAL
    Compañía: JÁCARA TEATRO
    Duración: 80

    Director: Jesús Cracio

    Actores:

    Virtu CAROLA ESKAROLA
    Fermín IZÁN TABARKA
    Nuria GLORIA SIRVENT
    Poli PEDRO DEL REY
    Mayte MILA GARCÍA

    Ficha Técnica:

    Regidor JOSE A. GARCÍA
    Escenografía SALVA VICENT
    Realización ODEON
    Diseño luces y coordinación técnica PETILUNA@CTV.E
    Vestuario ROBERTO MENARGUES
    Cartel TANDEM
    Fotografía LESSY
    Secretaria producción VERÓNICA ESPUCH
    Producción ejecutiva JUAN LUIS MIRA
    Ayudante dirección INMA ORTEGA

    Resumen:

    Estreno absoluto

    Una comedia negra en la que cinco personajes retenidos en un montacargas son conscientes de que están condenados a ser algo así como mosquitos que intentan incordiar a un elefante.