![]() Obra ÑAQUE O DE PIOJOS Y ACTORES“... Ñaque es dos hombres que llevan barba de zamarro, tocan el tamborino y cobran a ochavo”...
Junto al teatro como arte y como institución, paralelamente a ese ceremonial complejo y prestigioso que el poder se apresura a proteger y controlar cuando no logra ahogar, discurre otro -soterrado, liminal, plebeyo- que erige a ras de tierra su tosco artificio. Y así sucede también con el llamado Siglo de Oro de la cultura española. Junto a la brillante dramaturgia de Lope, Tirso, Alarcón, Moreto, Calderón, etc.; junto a la sólida fábrica del Corral de la Cruz o del Príncipe, de la Casa de la Olivera o del Coliseo del Buen Retiro; junto a la fama y el relativo bienestar de comediantes como los Morales, Josefa Vaca, Juan Rana, María Calderón, Sebastián de Prado y otros, prolifera una turbia caterva de poetastros y zurcidores de versos ajenos, de faranduleros y cómicos de la lengua, que vagabundea con su arte (?) a cuestas por villorrios, aldeas, cortijos y ventas: “gente holgazana, mal inclinada y viciosa y que por no aplicarse al trabajo de alguno de los oficios útiles y loables de la república, se hacen truhanes y chocarreros para gozar de vida libre y ancha”, en opinión de su tiempo. En torno a esta temática -la condición del actor y su posición en la sociedad, concretada en su relación con el público- gira, deambula y discurre la trama textual de “Ñaque”. Condición precaria, ya que su debilidad y fuerza dependen del encuentro fugaz y siempre incierto con ese ser múltiple y desconocido que acecha en la sombra de la sala y, aparentemente, sólo mira y escucha. Arrastrando un viejo arcón que encierra todo su “aparato” teatral, Ríos y Solano llegan al “aquí” y al “ahora” de la representación procedentes de un largo vagabundeo a través del espacio y del tiempo. Han de repetir ante el público un tosco espectáculo, pero el cansancio, las dudas y temores retrasan, interrumpen una y otra vez su actuación en un diálogo que deliberadamente, los emparenta con Vladimiro y Estragón, los ambiguos clowns de Samuel Beckett. José Sanchis Sinisterra AutoresRepresentaciones
|