![]() Obra DESEO DE SER PIEL ROJA La adaptación dramática de “Deseo de ser piel roja” (XXII Premio Anagrama de Ensayo), no es sino un espectáculo comprometido con el tiempo que nos ha tocado vivir, con nuestra profesión y con nuestra foma de deambular por el mundo. Se ha dicho que lo que el autor del texto hace es “pensar con las vísceras”, la decisión de embarcarnos en un proyecto como este es desde luego visceral. Y lo es porque son nuestras vísceras las primeras que reaccionan ante la provocación que supone la intolerancia, el racismo, todo genocidio o exterminio. Tal vez porque como dice Morey: “puede que todavía estemos en Auschwitz, en una auschwitz que cubre hoy la tierra entera...”.
Os proponemos un espectáculo, formalmente al servicio del texto. Una puesta en escena sobria, fría, envolvente. Un doble movimiento dramatúrgico. Un simulacro y a la vez una descripción del mundo que nos rodea. Un espectáculo dividido en tres partes, cada una de las cuales corresponde a un universo simbólico diferente. La primera “Auschwitz” dibuja la visión que el sujeto peligroso posee del mundo. La segunda “Alguien” muestra su propia percepción, la imagen que tiene de sí mismo. La tercera “Deseo” hace referencia a su utopía, a su intencionalidad, a sus deseos. ¿Realidad o representación? “Deseo de ser piel roja” nombra, como siempre hace el deseo, un imposible: un deseo de lo que no existe. En el seno de este “Auschwitz” generalizado que es hoy el nuevo orden de nuestro presente (cuyos perfiles están ya prefigurados por el encierro en las reservas indias del oeste americano), el protagonista, se pregunta si no serán la poesía y la moral la única salida de este encierro carcelario. Y también esto: el presentimiento de que la única patria posible se llama fuga. Pepe de Jiménez AutoresRepresentaciones
|