![]() Obra REINAS DE PIEDRARAÍÑAS DE PEDRA, la Historia, el mito, la metáfora, el juego y el teatro.
La Historia me interesa teatralmente come fuente de metáforas Así, Inés de Castro (amante del príncipe portugués don Fedro, llamado más tarde "O Cru", asesinada por razones de estado, reina de Portugal después de muerta), desde su magnífico monumento tumular de piedra caliza en el monasterio de Alcobaça, y su hermana Xoana de Castro (casada con el rey castellano don Fedro 1, llamado "El Cruel", repudiada por razones de estado en la misma noche de bodas, reina de Castilla por una noche), desde su regia tumba de piedra granítica en la catedral de Compostela, me ofrecieron la posibilidad de una metáfora teatral sobre la mujer mitificada por el hombre en el sacrificio, sublime o trivial, pero siempre frustrador de su proyecto más sencillo y natural: el de mujer. Del mito me interesa básicamente la gente que lo forja, todos los seres anónimos que rodean los hechos reales, que los cuentan, que los deforman, que los confunden, que los convierten en leyenda. Gente simple que, con su visión simple de la realidad, es capaz de transitar de la condena a la mitificación con la menor conciencia de conflicto. Pero hablando de las Castro, especialmente de Inés, la frontera entre la historia y el mito se desvanece hasta hacerse casi imposible cualquier cabal discernimiento. Por eso quiero suponer que, más allá de otras frías y racionales reflexiones sobre el amor y el desamor, poder y derrota, fue ese espacio nebuloso entre realidad y fábula, ese camino misterioso que va de la rígida verdad a la plástica mentira, lo que llamó a tantísimos autores, en todas las literaturas dramáticas occidentales, a interesarse por estas dos malogradas peripecias. Al menos eso fue lo que a mi me sucedió cuando me adjudiqué la tarea de acabar con la paradoja de que, siendo gallegas sus protagonistas, teniendo tanto que ver sus desgracias con la extraña relación del reino de Galicia con los pujantes reinos de Castilla y Portugal en aquel tormentoso siglo XIV, la literatura dramática gallega no tuviese ninguna obra sobre estos asuntos. No he querido, pues, levantar actas sino provocar emociones, no he procurado hablarle a la razón sino gritarle a los sentidos, no he pretendido estrictamente contar unas historias sino más bien cantar unos rumores. Y para esto nada mejor que el juego, el malabarismo actoral entre lo trágico y lo cómico, con el afán de abandonar la lógica notarial y entrar de lleno en la magia del teatro. Cándido Pazó AutoresRepresentaciones
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