![]() Obra LA ÚLTIMA ESCENA Doce actores sentados a una mesa y el vacío. Para acometer la lectura de la nueva obra los actores se ven obligados a detenerse , a no actuar, a abandonar la repetición mecánica de las fórmulas tradicionales de la representación ya que en principio la obra a leer "no esta escrita".
Una obra que acepta el hecho de que no tiene nada que contar sino tan sólo ese vacío. ¿Y si ese vacío fuese precisamente la condición previa para recuperar una comunicación perdida hace tiempo entre bastidores y despachos oficiales? ¿Y si esa comunicación requiriese un sacrificio donde los actores debieran renunciar a sus personajes del mismo modo que el autor a su obra? LA ÚLTIMA ESCENA apuesta por el propio ejercicio de la libertad, por la capacidad del individuos de construirse a sí mismo; y en la posibilidad de cambiar la realidad renunciando a doctrinas o guías externos. Como en las viejas proclamas libertarias, la obra manifiesta la necesidad de operar una revolución interior como paso previo a ulteriores conquistas. Se trata, pues, de una parábola de la libertad, así como del testimonio irónico de quienes, conscientes de la actual irrelevancia del hecho teatral, aun pretenden desde el escenario desafiar nuestro incierto equilibrio. E.C. AutoresRepresentaciones
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