Presentación

CONTRA LA CRISIS:
INVERTIR EN CULTURA

Resulta curioso como en el sector de las Artes Escénicas, donde desde hace años se ha venido hablando de crisis, pero cuando ha llegado el lobo de esta auténtica hecatombe financiera en la que no todos tienen (o tenemos) el mismo nivel de culpabilidad, este territorio cultural parece resistir de una manera más firme y decidida. Los zarpazos que al parecer se dan en otros segmentos se convierten en arañazos, aunque profundos y desagradables, aunque no de la magnitud suficiente como para poner en peligro la supervivencia del sector. Tal vez porque palabras como autogestión, optimización de recursos, procesos internos de trabajo, ajustes de rentabilidad, etcétera, es algo que venimos realizando de un modo continuo hasta situarnos más cerca de un artesano que de una industria cultural.

Por supuesto que no hago esta reflexión para llenarnos de alegría y comparar nuestra solvencia productiva a otras manifestaciones, si no más bien para aportar serenidad en momentos en que los procesos mediáticos suelen tender a crear desasosiego colectivo. Sin embargo, no cabe la menor duda de que los recortes presupuestarios llevados a cabo por las Instituciones Públicas y la falta de inversión en ciertos sectores Privados, están afectando directamente a la distribución y, por tanto, al consumo de espectáculos españoles de todo tipo. Por ejemplo, el retraso en el pago de cachets o la disminución de ayudas y subvenciones no pueden ser la receta para salir de la “crisis”. Hay que convencer y hacer comprender a la sociedad que la inversión en cultura y práctica artística no es una mera cuestión de “mantener artistas”, sino que es una forma de crear puestos de trabajo, aumento del PIB y, por supuesto, calidad de vida para el entorno social donde se desarrollan esos planes culturales.

Sin ir más lejos la inversión que las Instituciones hacen a nivel económico en la Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos no solo va a los sectores productivos y artísticos del hecho teatral, sino que una cantidad importante del presupuesto va a fortalecer otros segmentos productivos, tales como la hostelería, la restauración, las imprentas, agencias de viaje, la promoción y publicidad en medios de comunicación, los servicios técnicos y las empresas de servicios diversos. Es decir un evento cultural, en este caso un Festival o Muestra teatral, tiene un efecto multiplicador en la generación de recursos económicos.

Desde luego que puede que lo más importante sería resaltar el papel fundamental de la preservación y proyección de la Dramaturgia viva de un país, de su asentamiento como memoria histórica y patrimonio, pero no está de más que los ciudadanos sepan que las subvenciones no son una dádiva a unos privilegiados (pensemos en que hoy casi todo los sectores productivos están subvencionados y algunos con cantidades escandalosas), sino una forma de invertir en la creación de riqueza general para un país.

Desde la Muestra queremos dar ejemplo de cómo es preciso mantener los niveles de inversión en los proyectos de los creadores, y, si es preciso, reduciremos en gasto corriente, no en contratación artística, ni en proyección de la misma.

Y por eso mismo la programación de la Muestra de este año recoge en su actividad un número similar de compañías y grupos al de otros años, así como un similar grado de actividades paralelas, con el objeto de seguir siendo un referente necesario en el diálogo de nuestra dramaturgia viva con la sociedad civil.

Como siempre apostaremos fuertemente por las entidades creativas de medio formato productivo, por cierto las más activas en la difusión de nuestros autores, también por las autoras y autores que desarrollan su escritura en todo el país, aunque también abrimos la mirada al territorio de nuevas generaciones y nuevas formas de entender la escritura teatral. Experiencias en las que la imagen, la deconstrucción del texto, el empleo de nuevas tecnologías, el territorio difuminado de los géneros o los referentes sociales a públicos más jóvenes son señas de identidad importantes

Y así un año más, Alicante se convierte en lugar de exhibición de propuestas diversas, pero también en espacio de encuentro y reflexión sobre las diferentes estrategias con las que nuestros creadores escénicos se enfrentan al futuro sin esgrimir la crisis como coartada para dejar de dar respuestas encima de nuestro hábitat natural: los escenarios.

Guillermo Heras