Presentación
DRAMATURGIAS VIVAS
Para muchos la fuerza del teatro radica en su capacidad de operar sobre la memoria.
Los montajes escénicos quedan en nuestra memoria, ya que aunque se registren en video, ese soporte nada tiene que ver con la ceremonia de participación que supone una representación escénica.
Sin embargo, los textos teatrales pueden transitar la Historia de otro modo, unos no pasan de ser más que una sombra de un momento efímero, pero otros son como una luz que sobrepasa tiempo y espacio.
La Muestra de Alicante ha tenido siempre vocación de ser una especie de radiografía del momento dramatúrgico concreto, la exhibición de espectáculos que en la diferentes comunidades del Estado, escritas por autoras y autores de diferentes generaciones, estilos y tendencias, modos de producción que van de lo público a lo privado, pasando por las formas alternativas y que, de alguna manera, pudiera acoger siempre la pluralidad de puntos de vista que hoy, afortunadamente, recorren los escenarios de España. Y así será un año más….y van quince. Una edad atractiva, saliendo ya de la adolescencia y caminando hacia una mayoría de edad, siempre conflictiva y compleja. Por eso quizás tengamos que empezar a pensar que aquel proyecto que surgió como una propuesta modesta ha ido tejiendo los mimbres para ser ya un festival con proyección más allá de nuestras fronteras. Esfuerzos no van faltando en estos años y así se demuestra con la presencia de traductores y programadores de otros países y nuestra presencia en Foros Internacionales, o ahora empujando esa gran esperanza que representa el Programa Iberescena, impulsado por la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los países de Iberoamérica, y en el cual nuestras autoridades se han comprometido de una manera absoluta.
Y aún con todas estas perspectivas de futuro, complementándolo con la idea de seguir profundizando en actividades puntuales a lo largo del año, como es el caso del Laboratorio de Escritura Teatral, seguimos teniendo muy claro que el auténtico sentido de esta Muestra sigue enraizado en la relación con la ciudadanía de Alicante. Por ello, nuestra apuesta de un evento en el que estén presentes todas las sensibilidades, líneas estéticas y opciones productivas que se desarrollan en la creación y producción dramatúrgica española, ya que de ese modo cualquiera que sea la elección artística de un espectador o espectadora de Alicante, esta pueda tener un reflejo en la programación anual.
Tampoco quiero pecar de ingenuidad. No estoy seguro que con el paso de los años, la importancia de poseer una dramaturgia viva con capacidad de incidir en los problemas sociales y culturales de nuestra nación, importe demasiado en ciertos sectores que siguen considerando el teatro como un mero lugar de ocio. De ahí la importancia y la admiración que siguen produciendo autoras y autores escénicos que siguen ejerciendo su creación sin sucumbir a las puras leyes del mercado. Y en ese terreno, para mí no hay diferencias entre aquellos que mantienen un ejercicio creativo basado en la tradición, o aquellos que apuestan por líneas de búsqueda e investigación. Ambas opciones son las que producen la auténtica fortaleza de una escena nacional.
Tenemos que volver a poner las Artes Escénicas en el primer plano del debate cultural. A veces parece que no estamos homologados a la literatura de ficción, la poesía, el cine, la música o las artes plásticas. Baste ver el lugar que ocupan en los medios de comunicación para ver que, cuantitativamente, el espacio es mucho mayor. Aunque no todo sea tan sencillo es estos otros sectores. Baste comprobar como en una reciente encuesta publicada en diversos medios, se concluye que el cine español no le gusta a la mayoría de los espectadores de nuestro país. ¿Será eso verdad o será que existía una cierta orientación en la pregunta?. En cualquier caso no tenemos esa misma encuesta centrada en el teatro. Pero más allá de las posibles respuestas coyunturales, pienso que cuando existen textos dramáticos que, a su vez, están representados con el sentido y sensibilidad que su propuesta encierra, nuestra dramaturgia viva interesa y lleva público a los teatros.
Y para prueba de esa proyección hoy mismo podemos analizar como en los últimos años esa dramaturgia, escrita en diferentes tendencias y géneros, están teniendo una importante presencia, no sólo en nuestros escenarios, sino en diversos teatros de importantes ciudades y circuitos internacionales.
Guillermo Heras